"La tragedia de Heysel" (Crónicas Diferentes)


Ocurrió hoy hace veinticinco años, donde murieron treinta y nueve aficionados al fútbol. Treinta y cuatro eran italianos, dos belgas, dos franceses y un ingles. El Liverpool llegaba de nuevo a la final de la Copa de Europa, que también la había ganado el año anterior en Roma...

La Juventus de Turín por haber sido campeón de la Recopa, también se clasificó y, después de eliminar rivales, se clasificó para esta gran final.

Había una gran rivalidad entre estos dos equípos, en enero habían jugado el primer partido de la Súper Copa de Europa, ganando dos cero la Juven y por motivos de fechas del Liverpool, no pudieron jugar la vuelta, por tanto, la FIFA proclamó campeón a la Juventus de Turín...

La venganza estaba servida y pronto sería la gran tragedia. La rivalidad de estos dos equipos era enorme, demencial mejor dicho. Recuerdo cuando los ingleses en su mayoría llegaron en ferrys a Bélgica y, la gendarmería se ocupó de escoltarles desde la Costa Belga hasta la capital...

Caravanas y caravanas de trenes y autobuses, se asemejaban mas a una marcha rociera plagada de cafres, borrachos y donde otros, parecían iban a la guerra. Recuerdo perfectamente la algarabía que se montó en vísperas de la gran final, el centro de Bruselas parecía una ciudad tomada por borrachos, donde las peleas, cristales rotos de muchos establecimientos, detenciones, aquello era un caos.

Eran tiempos en que el " hooliganismo " estaba en pleno auge, se había extendido por Europa e Italia lo adoptó como si fuera de la familia. No deberíamos olvidar que hacía muy poco tiempo, gentuza de este calado, quemaron el estadio de Bradford City ( Inglaterra ) donde murieron ochenta y cinco personas, al arder sus gradas, viejas y en deplorables condiciones.

El estadio de Heysel ese día se encontraba abarrotado, serían alrededor de las siete de la tarde y en una hora comenzaría el partido. Hacia buen tiempo y sesenta mil personas llenaban sus graderíos, veinticinco mil personas aproximadamente de ingleses, otro tanto de italianos...

Les recuerdo que en Bruselas viven muchos miles de italianos y aún qué su comportamiento fue ejemplar, muchos se quedaron con ganas de matar a tanto descerebrado como empujaba, asfixiando a la mayor parte de los fallecidos.

La tragedia, en parte fue de la organización. La mayoría de las entradas se mezclaron y el desconcierto total hicieron el resto. En vez de colocar medio estadio inglés y, otro medio italiano, separados por unos cientos de gendarmes y buenos pastores de cuatro patas, como tienen fama los de Malines y Bruselas....

Desgraciadamente aquel bullicio ensordecedor, aquellos desenfrenados hooligans, convirtieron la tragedia en una pira, que cuando se quisieron enterar sus responsables, el drama ya estaba culminado.

Aquello fue peor que una estampida de búfalos, las cuatro puertas que se pudieron abrir, resultó que la gendarmería, para que toda esta gente no entrase en el terreno de juego, las cerraron.... cuando las quisieron abrir, fue para recoger sus cadáveres.

Gentes gritando, llorando, pidiendo ayuda, algunos terminámos descamisados de tanto apartar borrachos, descerebrados, energúmenos. Hubo momentos en que la gente habiendo comprendido el drama, se apartaban, parecían despertar de un sueño...no se creían lo que estaban viendo.

Ambulancias, médicos, enfermeros-as, continuamente los altavoces en todos los idiomas pedían voluntarios, coches, camillas, heridos, a los muertos, poco a poco los retiraban con gritos de desaparición de sus amigos y familiares...

Les recuerdo, que al haber tantos italianos, muchos vivían a escasos metros de estadio. Finalmente por orden de la Gendarmería, del alcalde de Bruselas, la FIFA, no tuvieron más remedio que dejar jugar el partido, ha pesar de que todo el mundo sabía lo de los muertos...

Fue la mejor de las decisiones, si hubiésemos salido del campo sin haber visto la final, posiblemente la tragedia se hubiese multiplicado en sus alrededores.

Deliberaron casi hora y media en los vestuarios cuando por fin salieron los jugadores, éstos, arrimándose a las gradas, pidieron a sus seguidores calma y respeto, mucho respeto... aquello en vez de ser una fiesta, parecía un velatorio.

No recuerdo exactamente cuanto faltaba para acabar el partido y, como estaba previsto para muchos que no pertenecíamos a ninguna de las dos hinchadas, ocurrió lo mas correcto que se haya visto jamás en el fútbol...

Una falta a casi un metro del área, el arbitro, pitó penalti....algún energúmeno con la borrachera que llevaba aún no se había enterado de lo que allí pasaba y gritaba como un loco...Platiní puso el balón en el punto del penalti y marco..... Apenas alegría entre los vencedores, silencio profundo entre los derrotados... la tragedia de Heysel se acababa de consumir.   Luis

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